
El periodico digital de Melilla
Eder Barandiaran
No puedo más, lo confieso. Son demasiados años de mentiras, de aparentar, de fingir ser quien no soy. Creí que podría aguantar un año más, seguir con la farsa delante de mis amigos, familia, conocidos y demás, pero no me siento con fuerzas. Lo siento, pero no. He de confesarme y mejor ahora que aguantar semana tras semana un calvario. Así que ahí va: No me gusta el fútbol.
Y es que no puedo seguir así. Los domingos yendo al campo de fútbol o a los bares que conectan con el partido. Una vez allí, chillar los goles y brincar como un loco cuando “mi equipo” bate la meta contraria como rito de celebración, o maldecir al delantero del equipo contrario por hacernos un tanto.
Después, ya en casa, ver los tropecientos mil programas de los diferentes canales televisivos con detalles de toda la jornada, incluyendo Primera, Segunda División, Juvenil, Alevín y las ligas alemana, italiana, chipriota y andorrana, sin dejar a un lado los enfrentamientos estelares entre el Santa Fe de Bogotá y el Sin Pecado Concebido de Río de Janeiro, que han jugado un amistoso para ir preparándose para el Torneo Iberoamericano de los Clubes Católicos.
Y todo esto, por supuesto, con papel y boli, para apuntarlo bien todo y estudiármelo antes de ir a la cama, porque al día siguiente, (y otros dos más, por regla general) toca comentar con los amigos lo mejor de lo mejor, los goles, los agarrones, lo que el ojo no ve y lo que la nariz no huele, pero que gracias a la legión de periodistas a pie de campo queda recogido y desmenuzado para mayor gozo de los futboleros.
Y por supuesto la quiniela. Que no acierto un resultado ni por casualidad. Pero semana tras semana poniendo bote “porque esta jornada nos hacemos millonarios, ya lo verás Eder”. Millonario no sé, pero tendría para pagar un coche nuevo si en lugar de poner dinero en quinielas lo hubiese ido metiendo en un cerdito.
Así que ya ven. Creí que el verano me serviría para desconectar, para coger fuerzas y aguantar una temporada más y que los que me quieren siguiesen creyendo que soy un hombre normal, de esos a los que les gusta el fútbol, como tiene que ser, pero no. Entre partidos amistosos, el Torneo del Corte Inglés, los fichajes, la Intertoto, el partido de homenaje al socio, la gira asiática y el chichi de la Bernarda para cuando ha empezado este fin de semana la liga ya estaba saturado.
Así que ya lo saben. No me gusta el fútbol, siempre he fingido los goles pero ya no puedo más. Si mañana o el próximo día que nos crucemos por la calle no me saludan o miran para otro lado, lo comprenderé.
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