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Saluda Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla |
Lo reconozco. Tenía un gran deseo de que llegara la Semana Santa. Un deseo de esperanza. De esperanza en que este año el tiempo meteorológico sirviera de marco a la solemnidad y belleza de nuestros tronos y que no se convirtiera en el triste protagonista de unos días en los que fe y religiosidad se desbordan por todas las calles de la ciudad.
Me gustaría que la Semana Santa 2008 permitiera a “La Pollinica” recorrer de nuevo el Parque Hernández o que Jesús y su madre, la Virgen María, volvieran a fundirse en un abrazo de cariño durante “El Encuentro”, no como sucedió el año pasado, y que las lágrimas de cofrades y vecinos, niños y adultos, no se volvieran a repetir.
Por ese motivo deseo tanto que llegue esta Semana Santa que, sin duda, volverá a florecer con la prestancia y hermosura que ha alcanzado en estos últimos años. Superadas las dudas de antaño, la Semana Santa de Melilla se proyecta en la actualidad como el reflejo de una ciudad con unas señas de identidad particulares.
Amparada por todos los melillenses, la Semana Santa de nuestra ciudad se ofrece por igual a creyentes o no creyentes, turistas o vecinos, curiosos o devotos, cubiertos todos bajo el mismo manto, el del respeto a un mensaje de paz y perdón que es innato a todos los hombres.
Esa es la mejor demostración de las virtudes de esta Semana Santa, patrimonio cultural de todos los melillenses, y que si tiene algún responsable es ese enorme colectivo de ciudadanos que año tras año trabajan a diario para organizar unas procesiones que enriquecen el alma de quienes se acercan a contemplarla.
Mi agradecimiento como presidente de la ciudad a la Agrupación de Cofradías por hacerlo posible, a las fuerzas de seguridad y servicios operativos que colaboran en su desarrollo y a los melillenses que salen a la calle en admiración y silencio a recordar el sacrificio del hijo de Dios.
Feliz Semana Santa a todos.
Exmo. Sr. D. Juan José Imbroda Ortíz
Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla |