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Semana Santa de Melilla 2007
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Viernes Santo

Viernes Santo. Dios, ¿por qué muere tu Hijo?. Jesús era un joven hombre de 33 años de edad, atractivo, elocuente e insustituible. Y, Tú, su Padre, le dejas morir en un patíbulo injusto. ¿Qué clase de Padre eres Tú?.

Dios nos visita cada Semana Santa para explicarnos qué clase de Padre ha sido y es de Jesús. Dios es el Padre que renuncia a su más querido ser con tal de que uno solo ser humano comprenda el mensaje de la paz y del amor entre los seres humanos.

Si nos ponemos en el lugar de Dios, habría que poner en su boca una expresión parecida a la siguiente: 'Estabais mal, muy mal. Sólo había una forma de salvaros o, al menos, clamar ante vuestras conciencias, sacrificar a Quien más he querido y quiero, a Jesús. Y lo di en sacrificio y Él quiso'.

Viernes Santo. Procesiona impresionante desde la Iglesia Castrense, María Santísima de la Piedad, con su Hijo en brazos. Jesús acaba de morir en la Cruz, la Madre llora y pide caridad a todos los cristianos y cofrades, pide ayuda a los necesitados, pide aliento para los míseros.

Es el prolegómeno de una noche de intensa cristiandad porque el Cristo del Socorro, el Santo Entierro y María Santísima de la Soledad, desde el Pueblo, con parada en la Plaza de Toros, esperan pacientemente su comparecencia por las calles melillenses.

Es la procesión que preside el Jefe del Estado, Su Majestad el Rey, que delega representación en la persona del comandante general de Melilla, este año, el general de División, Vicente Díaz de Villegas-Herrerías, hombre cada día más comprometido con la sociedad melillense.

Parada y serenidad, porque la Madre de Jesús, la Soledad de Nuestra Señora, espera paciente a las puertas de la Vicaría Episcopal, en el Sagrado Corazón, para rezar orar calladamente momentos después de saber que su Hijo ha muerto. Romero e incienso. Rosario y silencio.

Es uno de los momentos acuñados a plata y oro de la Semana Santa de Melilla. La Soledad, la Virgen de los universitarios, la que siempre ha salido y, si no lo hizo, fue por solidaridad con sus compañeros cofrades. Siempre ha querido la Soledad a Melilla y siempre los melillenses se han emocionado cuando la Madre de Dios, Avenida a oscuras, ha derramado una lágrima de amor para esta tierra que ama a Dios.

 

Salvador Ramírez



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